¿Qué es un coach? Un masajista de almas.

Cuando un libro toca tu alma…

A veces hay libros que consiguen hacerte un “click” cuando los estás leyendo. Son libros que te ayudan a reflexionar, que te permiten parar a pensar y comprender alguna cosa de tu vida que te molesta, te inquieta o te preocupa. Y aunque no sepamos exactamente lo que es el “alma”, son libros capaces de removerla y masajearla. En suma, te permiten pensar y sentir, las dos características que suelen definir el alma. “El masajista de almas” de Josecho Vizcay es uno de esos libros. Pero, sobre todo, es un libro que ayuda a entender qué es el coaching y cuál es la labor de un coach cuando una persona inicia un proceso de coaching ante un reto, un problema o un conflicto.

 

La realidad es que todos tenemos algún conflicto en cualquier momento de nuestra vida. Y aunque parezca una idea un poco tonta, la única forma de resolverlo es cambiando algo. Sin embargo, el problema viene cuando o no cambiamos nada o cambiamos algo que no debemos. De ahí la sabiduría que encierra la frase de Reinhold Niebuhr:

 

“Dios mio, dame fuerzas para aceptar lo que no puedo cambiar, la voluntad de cambiar lo que puedo cambiar, y la sabiduría para distinguir lo uno de lo otro.”

 

Es en esos momentos de dudas, de incertidumbre o de oscuridad donde un coach te puede ayudar a abordar esas situaciones de cambio de una forma diferente. ¿Cómo? Removiendo y masajeando tu alma. Por eso, este libro es válido tanto para coaches (los que acompañan) como para coachees (los verdaderos protagonistas de un proceso de coaching).

El cambio empieza en ti.

Hay una frase de Terry Neill que encontré en este libro que me parece inmejorable y sirve para resumir la esencia del cambio:

 

“El cambio es una puerta que solamente puede abrirse desde dentro.”

 

Erróneamente, pensamos que la solución a nuestros problemas la vamos a encontrar con una pócima mágica que nos va a recetar un coach, un psicólogo, un terapeuta o un sabio de la vida. Nada más lejos de la realidad. Nadie tiene la respuesta a tu conflicto, problema o reto que te hayas planteado.

 

Por ejemplo, un coach nunca va a cambiar a nadie. Son las personas las que cambian, las que toman conciencia de lo que les sucede, toman decisiones y actúan. El coach sólo acompaña durante ese proceso de toma de conciencia y cambio. Ayuda a que las personas puedan ver las cosas desde otro ángulo con preguntas o apreciaciones sobre algunos temas. Pero al final, la receta y el cambio es responsabilidad de la persona que quiere cambiar, no del coach.

 

Cambiar la mirada.

En el fondo la clave de la vida está en la mirada. La pregunta que debemos hacernos es ¿cómo miramos las cosas que nos suceden? O lo que es lo mismo, ¿cómo percibimos la realidad? Sabemos que nuestra forma de ver el mundo determina nuestra realidad. Por eso, dos personas que ven el mismo hecho ven realidades distintas. Perciben la realidad de forma diferente en base a sus pensamientos, creencias e interpretaciones. Y desde ahí toman decisiones y actúan.

 

Sí realmente queremos que las cosas cambien, es decir, obtener diferentes resultados a los que tenemos, no debemos centrarnos en cambiar las acciones solamente. Sino cambiar la mirada con la que observamos el mundo. La clave está en nuestro cambio de observador. Desde ahí, podremos empezar a generar nuevos pensamientos y cuestionar nuestras creencias. En suma, debemos ver más allá de lo que vemos, tener una perspectiva más amplia de las cosas y movernos de posición para ver las cosas desde otro ángulo. Ahí está la clave, aunque para hacer eso hay que estar dispuesto y eso no es fácil. Hay que ser valiente para poner en duda nuestras verdades más arraigadas.

 

Pararse a pensar.

Rescato una última idea del autor. Sí no nos paramos a pensar, no podemos pensar. Y pensar es necesario, imprescindible me atrevo a decir. Es lo que nos diferencia del resto de seres vivos. Pero pensamos poco, porque vamos acelerados con miles de cosas en la cabeza. Y para cambiar, hay que pararse a pensar. Porque cuando pensamos, reflexionamos o nos preguntamos cosas. Entonces, nuestra cabeza hace un click y eso es lo que nos hace tomar conciencia: “así no puedo seguir, voy a cambiar esto o aquello.”

 

Cuando no pensamos, el cambio se produce por compulsión. Sucede una desgracia o una catástrofe que nos lleva a tomar medidas, a veces, cuando ya es demasiado tarde. Por eso, una de las labores de un coach es ayudar a las personas a pararse a pensar, a reflexionar para que tomen conciencia de su responsabilidad ante lo que ocurre en sus vidas. Nada es casual, todo lo que sucede es por algo y tiene algo que enseñarnos.

 

Tres tareas de un coach.

Me gustaría terminar este post, recomendando este libro, no sólo a las personas que estén interesadas en acercarse al mundo del coaching. También a aquellos que se planteen iniciar un proceso de coaching para abordar algún reto, problema o conflicto y comprender algunas de las cosas que deben esperar de un coach.

 

  • Primera: un coach acompaña a las personas en su proceso de toma de conciencia y cambio. Pero no cambia a las personas.

 

  • Segunda: un coach ayuda a las personas a buscar nuevas formas de mirar para generar alternativas y tomar acciones diferentes. Pero no da recetas milagrosas.

 

  • Tercera: un coach anima a las personas a pararse a pensar y reflexionar sobre su responsabilidad ante lo que ocurre en sus vidas. Pero no juzga ni dice lo que hay hacer.

 

“Aunque nada cambie, si yo cambio, todo cambia.”

(Honoré de Balzac)

LIBRO RECOMENDADO: EL MASAJISTA DE ALMAS

El masajista de almas (ESPIRITUALIDAD Y VIDA INTERIOR)

 

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